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La impresión bajo demanda, la revolución del sector editorial

En los últimos tiempos el sector de los libros ha vivido momentos muy convulsos con la llegada de la digitalización. Pero lejos de venirse abajo, ha sabido reaccionar a tiempo y ha llegado para revolucionar el mundo editorial.

La impresión bajo demanda es el nuevo requerimiento de muchas empresas que lo ven como una manera rápida de imprimir libros y comunicaciones de forma ágil, rápida y autónoma, gracias a un servicio que permite ser versátil y muy flexible.

Pero muchos se preguntarán en que consiste esta novedosa técnica y como se relaciona con la cadena de distribución y el stock de los libros publicados. Pues bien, la Impresión Bajo Demanda, también llamada impresión digital, no es más que lo que su nombre indica: se imprime cuando hay demanda. De esta técnica obtiene su nombre “Books on Demand” (Libros Bajo Demanda).

Con esta solución tan solo se imprime bajo demanda, cuando se ha hecho el pedido de un libro se imprime solo la cantidad solicitada por el cliente a partir de un solo ejemplar. Se pueden hacer varios pedidos separados de cuantos ejemplares se desee.

Esta técnica permite la posibilidad de mantener vivos todos los títulos del catálogo, reducir el inmovilizado, incrementar las ventas y disminuir los plazos de entrega. Y en el caso de que se haya cometido algún error en la impresión, es fundamental la rapidez de respuestas que ofrece para corregirlo.

 

¿Cómo ha sido su evolución?

La producción e impresión tradicional tenía muchas limitaciones hasta la llegada de la impresión digital. A principios del siglo XX, la impresión de un gran número de ejemplares no suponía un problema, pero para tiradas cortas se dependía de plantillas, mimeógrafos y máquinas similares, que ofrecían una calidad de impresión muy inferior.

En 1993 se lanzó la primera prensa de impresión digital en color llamada Índigo, que años después adquiriría la firma Hewlett-Packard. A partir de entonces, los clientes pudieron solicitar impresiones cortas, personalizadas y de alta calidad directamente desde el escritorio.

La impresión digital reúne cada imagen a partir de un complejo conjunto de números y fórmulas matemáticas. Estas imágenes se capturan de una matriz de puntos, llamados píxeles, y este es el proceso que llamamos digitalización. Las imágenes o letras digitalizadas se utilizan entonces para controlar la deposición de tinta, tóner o exposición a energía electromagnética para reproducir los datos. Es decir, al contrario que en la impresión offset, en la impresión digital las imágenes y los textos se transfieren electrónicamente a una cinta sin necesidad de placas.

Desde el lanzamiento de la primera imprenta digital, el mercado ha crecido de manera constante. Ha sido a partir del nuevo milenio, concretamente a finales de los 2000, cuando la impresión bajo demanda se ha popularizado.

 

El mercado ha evolucionado hacia un paradigma en el que hay que adaptarse y encontrar nuevas técnicas para seguir ofreciendo un amplio abanico de alternativas en el sector industrial.

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